RUTA 66 27/JUL/2010
Buenos días oyentes de esRadio Pulso,
Nuestro recorrido de ayer por algunos parajes del NE de Arizona fueron, a buen seguro, sólo un aperitivo, así como un pequeño entrenamiento, para nuestra incursión de hoy en el Parque Nacional del Gran Cañón. Pero antes permítanme una breve sinopsis del Estado de Arizona, en donde ahora nos encontramos tras haber partido de Chicago el pasado lunes para atravesar la famosa RUTA 66 norteamericana. Ya casi hemos recorrido 2,000 millas y viajado a través de siete estados.
Arizona fue el último estado continental en adquirir tal condición (si exceptuamos Alaska). Se integró en los EE.UU. el 14 de Febrero de 1912, pero el territorio había sido explorado a partir de poco antes de mediado el siglo XVI por españoles llegados del recién conquistado Mexico. Tras la independencia de Mexico, acaecida en 1821, Arizona se integró en los territorios mexicanos de la Alta California, aunque la pertenencia al país azteca fue efímera porque, tras la invasión americana, Arizona pasó a manos de éstos tras la firma del tratado de Guadalupe-Hidalgo en 1848. La colonización resultó lenta hasta la llegada del ff.cc. que unía Arizona con la costa de California en 1877. A partir de entonces proliferaron las granjas en un territorio marcado por la aridez, habida cuenta la escasez de lluvias, y se comenzó la explotación minera de la zona. Minas de oro, plata y cobre proliferaron en su territorio entonces.
Esta invasión de colonos provocó sucesivos enfrentamientos con los indios asentados en el territorio, especialmente navajos y apaches. Los primeros fueron derrotados en 1846, mientras que los apaches resistieron hasta 1886.
La creación de amplias zonas protegidas y los numerosos parques nacionales que ocupan su geografía han facilitado que los mayores núcleos urbanos se encuentren localizados en la mitad meridional del Estado, destacando Phoenix –la capital-, Tucson y Yuma.
Y ahora que conocemos someramente el territorio que pisamos, adentrémonos en las maravillas naturales del Gran Cañón, al que accederemos desde el S. Aunque el Parque se denomina así genéricamente, el Gran Cañón es verdaderamente una gran garganta formada por el cauce del Río Colorado y es visitado anualmente por más de 6 M de personas. Fue denominado Parque Nacional en 1919 y desde 1979 es Patrimonio de la Humanidad. Se extiende aproximadamente unos 450 kilómetros, desde el Lago Powell (en la frontera del Estado de Utah) hasta el Lago Mead (situado en el de Nevada) para ocupar casi 5,000 kilómetros cuadrados (2,5 veces la superficie de la isla de Tenerife).
El Gran Cañón ha sido paulatinamente esculpido por el Río Colorado, río cuyo nacimiento encontramos en las Montañas Rocosas y que, tras recorrer más de 2,300 kilómetros, desemboca en el Golfo de California. En eras primigenias esta zona del planeta debió haber sido especialmente convulsa, lo cual explica la infinidad de pliegues tectónicos, así como la profundidad de algunos de sus lagos, cercana a los 600 metros en algunos casos.
Son muchos los senderos, las atalayas y los miradores desde los que se puede observar esta Maravilla del Mundo, pero ninguna visión nos deja insensibles. Es uno de esos lugares que siempre nos permite reflexionar cuán pequeños somos los seres humanos ante la inmensidad de la naturaleza que habitamos.
No he tenido aún la oportunidad de conocer el Skywalk inaugurado hace poco más de tres años y que cuelga sobre el vacío a 1,300 metros de altura, pero sí me atreví con el ‘rafting’ en mi segunda visita (un pecado de juventud, sin duda) y, por supuesto, con un recorrido en avioneta sobrevolando el gran Cañón y gargantas aledañas sobre el cauce del Colorado. Ambas posibilidades muy recomendables porque facilitan, además de excitantes sensaciones, otra visión de tanta magnificencia.
Bien, ha sido una jornada emocionante y, sin duda, inolvidable. El cansancio hace mella y nos dirigimos a Flagstaff, en donde tras una reparadora cena y un corto paseo por la ciudad, intentaremos conciliar el sueño y sosegar el espíritu.
Mañana nos dirigiremos a Phoenix y a Tucson, por lo menos para que quede constancia de que hemos visitado Arizona.
Y como reza en la letra de “Take it easy”, de The Eagles, ‘just find a place to make your stand and take it easy’ (simplemente encuentra un lugar en donde puedas permanecer y tómalo con calma). Más adelante añade ‘well, I’m a standin’ on a corner in Winslow, Arizona. Such a fine sight to see’ (me encuentro en una esquina, en Winslow, Arizona … qué vista tan estupenda).
Con esas sensaciones les dejo.
Buenos días.
Carlos Abreu