RUTA 66 23/JUL/2010
Buenos días oyentes de esRadio Pulso Tenerife,
Esta mañana nos hemos despertado en Oklahoma, concretamente en su capital: Oklahoma City. El nombre de este Estado fue sugerido por un jefe choctaw en 1866, durante las negociaciones con el gobierno federal que habría de contemplar el uso del territorio indio. “Okla umma”, la expresión original, significa ‘gente roja’ y prevaleció desde 1890, incluso aún tras la llegada de los colonos blancos a la región. Oklahoma es uno de los estados fronterizo entre las Tierras Altas del Oeste y las Grandes Llanuras del Medio Oeste y alberga en su territorio la única región montañosa importante entre las Montañas Rocosas, que recorren paralelas la costa del Pacífico, y los Apalaches, que lo hacen de igual forma en la costa oriental de EE.UU.
Desconozco el número de ríos y arroyos que recorren el Estado, pero pocos lugares en el Globo cuentan con tantos. Sí puedo asegurarles que tiene magníficas zonas naturales en donde se puede disfrutar del contacto con verdaderas maravillas de la Creación. Parques nacionales, otros de carácter estatal y bosques protegidos jalonan su territorio.
Oklahoma fue la tierra de acogida de los cherokees, choctaws, creeks, chickasaws y semínolas (todas ellas razas indias) que fueron expulsados de sus territorios originarios tras la entrada en vigor del Acta de Remonición de los Indios en 1830, y que vinieron a unirse a osages y quapaws, quienes ya la habitaban con anterioridad. Oklahoma también fue uno de los últimos estados en incorporarse a la Unión; de hecho ocupó el lugar 46º cuando lo hizo el 16 de Noviembre de 1907.
Este Estado se convirtió, a comienzos del siglo XX, con motivo del descubrimiento de infinidad de pozos petrolíferos, en una zona de pujante economía. De hecho, la ciudad de Tulsa, situada a unas 100 millas de distancia en dirección NE, fue conocida como la Capital Mundial del Petróleo y ese fue probablemente el motivo por el que el empresario de Oklahoma, Cyrus Avery, comenzara una campaña para crear la Ruta 66 allá por 1927. Por tanto, el origen de la RUTA 66 se debe a la visión de un agente de seguros que, posteriormente invirtió en la industria petrolífera y que, como representante público, llevó a cabo importantes obras de infraestructura viaria, la más famosa de las cuales fue, sin ningún género de dudas, la RUTA 66.
Llegada la hora de ponernos nuevamente en camino nos disponemos a cruzar en dirección Oeste el Norte del Estado de Texas, para seguidamente dirigirnos a Nuevo Mexico. Nuestra siguiente parada será la ciudad de Amarillo, a 260 millas de distancia. Es temprano aún, por lo que salvo alguna breve parada, llegaremos a una hora óptima para enfrentarnos a un bife de 2 kg. (que resultará gratuito si somos capaces de comerlo en 1 hora) en el “Texas Bistec Ranch”, un local genuino situado en plena RUTA 66, ¿ Quién se atreve a intentar la hazaña ?
Como digerir tan pantagruélico almuerzo no resulta sencillo, ni tampoco al alcance de muchos, visitaremos algún típico rancho texano posteriormente, nos acercaremos al Lago Amarillo que da nombre a la ciudad, e incluso, si hemos quedado ávidos de carne de vacuno, podemos visitar alguna de las empresas cárnicas que aquí están establecidas.
El último tramo de nuestra etapa de hoy nos conducirá a Santa Fe, capital del Estado de Nuevo Mexico. Obviamente su nombre ya indica la enorme influencia española en esta zona. Y si les digo cuál es el nombre completo no les cabrá ya la menor duda: La Villa Real de la Santa Fe de San Francisco de Asís, el cual cuesta pronunciar tras las casi 280 millas que acabamos de recorrer en casi cinco horas. Afortunadamente las carreteras norteamericanas son otra cosa. También ayuda la altitud de la ciudad, ya que se encuentra a poco más de 2,000 mts., lo que la convierten en un lugar frío en invierno. Incluso a pocas millas de distancia cuenta con unas notables instalaciones para la práctica del esquí en la mencionada estación.
Bien. Nos acomodaremos, cambiaremos el “look” y saldremos a conocer el ambiente nocturno de la ciudad. Ya les anticipo que no parece mal lugar para pasar el fin de semana y desde aquí conocer otros lugares del Estado. El lunes, antes de partir rumbo al Estado de Arizona, les cuento las peripecias del “week-end”.
Hoy les dejo con la música de un artista inolvidable. Fallecido en trágicas circunstancias hace poco más de 10 años. Si les digo que se llamaba Henry John Deutschendorf pocos adivinarán de quien se trata, pero si les revelo su nombre artístico, seguro que lo recordarán. Nació en Roswell (Nuevo Mexico), lugar donde se cree que impactó una nave espacial no identificada en 1947. Por aquel entonces ya contaba casi 4 años de edad. No sé si el suceso le dotó de alguna facultad especial para la música, pero escuchen su “Take me home country roads”: su voz y el sonido del banjo suenan a música celestial. Espero que disfruten con John Denver.
Les deseo que tengan un feliz fin de semana. Hasta el lunes.
Carlos Abreu