LA SERETA DE TILO 28/JUN/2010
Buenos días oyentes de esRadio Pulso Tenerife,
Finaliza el plazo para hacer frente a nuestras obligaciones impositivas como cada ejercicio. Creo en el sistema impositivo que tenemos, sin embargo se pueda mejorar. No obstante ello, sigo teniendo la sensación de que el Estado me atraca, pero mi visita a un hospital, o mi recorrido por una autovía me hace partícipe de la necesidad de que los impuestos los pagamos todos y son para todos. Yo, por eso, no me pongo de malhumor ante el hecho de compartir mis ganancias con las de los demás.
Tenemos el mejor sistema sanitario del mundo (o por lo menos de eso presumimos) y por ello, la tranquilidad con la que uno se aproxima a un hospital, es clara. Tenemos una enseñanza pública universal, aunque ésta no sea la mejor. No por falta de medios, los hay tan buenos como en la Sanidad, sino por el modelo. Disponemos de una más que aceptable red de carreteras que nos ha puesto al nivel de Europa, cuando hasta hace pocos lustros estábamos muy atrasados. Y el AVE será una realidad en un próximo futuro para muchas ciudades de nuestro país. Conectando España con España, que es lo que nos faltaba. También da gusto pasear por los nuevos aeropuertos, que ya quisieran algunos países europeos.
Y todo eso se ha hecho administrando los impuestos que pagamos los españoles. No ha caído del cielo. Se puede administrar mejor, y posiblemente tendríamos más cosas, pero el resultado final de nuestra contribución a la "caja común" es una España más habitable y cómoda. Mejor país, en suma.
Pero hay modelos impositivos a estudiar para cambiar de dónde vienen los impuestos al Estado. Estoy de acuerdo que el que más gane más pague, pero cobrar impuestos por trabajar más no significa no poner límites a ese impuesto. Es decir, creo que el 35% debiera ser el máximo con el que se contribuyese al fisco por rendimientos de trabajo. También creo que ahorrar debiera ser bonificado en la Declaración. Un país que tiene la cultura del ahorro, es un país de futuro, y eso significa beneficiar a aquellos que guardan más que gastan. Estoy a favor de la tasa a las entidades financieras por operaciones y por gestión. Y ahí sí, creo que al igual que a las personas que trabajan más debieran pagar hasta un límite, a las entidades financieras, se les puede gravar hasta el 50% de sus beneficios. ¿No cobran acaso los bancos hasta un 35% de usura por impagos?
Creo que las pequeñas y medianas empresas, y especialmente los autónomos, tendrían que tener un régimen especial, principalmente en los primeros años de trabajo. Comenzar una empresa es un reto que necesita de todos los recursos. No se puede pagar igual al principio que cuando el proyecto está consolidado. Y estoy pensando en los jóvenes que se lanzan a montar una empresa. Necesitan de toda la ayuda posible. Hasta el mismísimo Felipe González ha abogado por los empresarios. Y ha unido sueldo a productividad. Que ganen más los más productivos. Que paguen más los más "currantes", pero sin desincentivar el esfuerzo. No puede ser igual trabajar más y mejor, que hacerlo de manera deshonesta para la empresa y para la sociedad.
Pagar impuestos es necesario y bueno para la sociedad. Cuanto más avanzada y democrática es la sociedad, más responsabilidad por parte de sus ciudadanos en el pago de impuestos. Pero yo soy de los que piensan que se ha de penalizar más el consumo que el trabajo. Es un modelo. Se bajan los impuestos vía renta de los trabajadores -hasta un máximo del 35%- y se incrementan los impuestos indirectos fruto del gasto corriente. Es más normal, para mí, pagar más por una cena en un restaurante que por trabajar más. Trabajar más me puede dar más disponibilidad de efectivo, y yo puedo elegir, una vez he pagado mi IRPF, entre gastar en coches, fiestas, ropa, ahorrar, invertir en casas, etc. Y es en ese momento donde el esfuerzo impositivo debe ser mayor. Y distinto según la actividad. No puede ser igual invertir en una casa que en un coche de lujo. Por eso los impuestos deben de ser distintos. Y no pasa nada. De la misma manera que pagamos más por cenar en un restaurante bueno que en un “fast food”. De la misma manera que pagamos más por comprar un pantalón de marca que uno de los chinos. Bueno, aunque ahora todos son de los chinos, los buenos y los malos.
Resumiendo, pagar impuestos significa tener mejores prestaciones sociales (siempre y cuando los políticos administren bien los "dineros"), pero mejor pagar más vía consumo, que vía rendimiento del trabajo.
Buenos días.
Carlos Abreu (laseretadetilo@gmail.com)